Lo de las Brigadas Verdes ya empieza a cansar, y mucho. No porque los trabajadores no merezcan una solución justa —que la merecen—, sino porque el tema se ha convertido en un tira y afloja político que huele más a cálculo electoral que a compromiso real. Cada cierto tiempo vuelve a salir a escena, con los mismos discursos y las mismas promesas que, a estas alturas, suenan repetidas.
