En Ceuta seguimos tropezando con la misma piedra: las ordenanzas de limpieza existen, pero no siempre se hacen cumplir. La ciudad no se limpia solo con camiones y barredoras; hace falta civismo y, sobre todo, una Policía Local presente y aplicada, con controles visibles y sanciones cuando toca. Una semana de vigilancia intensa bastaría para que muchos se lo pensaran dos veces.
