En la empresa municipal Servilimpce parece haberse instalado una situación tan absurda como preocupante: nadie sabe realmente quién manda ni qué funciones tiene cada cual. Las categorías profesionales se diluyen, los puestos se mezclan y las decisiones se toman en una especie de limbo administrativo donde todo el mundo trabaja… pero pocos saben exactamente bajo qué criterios o responsabilidades. Cuando una empresa pública llega a este punto, el problema deja de ser interno y pasa a ser una cuestión de gestión pública.
