Hijo mío:
Hoy comienza para ti una de las etapas más importantes y exigentes de tu vida.
Hijo mío:
Hoy comienza para ti una de las etapas más importantes y exigentes de tu vida.
En las últimas semanas, la Delegación del Gobierno en Ceuta ha recibido una lluvia de críticas por su gestión de los retornos derivados de la última crisis migratoria. Se le reprocha lentitud, se le acusa de blandura, se pide que actúe con mayor contundencia. El Gobierno central ha insistido, por boca de varios de sus ministros, en que la actuación se rige por el cumplimiento riguroso de la ley de extranjería, respetando los procedimientos previstos para cada persona, incluidos los menores y quienes solicitan protección internacional. Esa insistencia en la legalidad, lejos de ser reconocida como una garantía, se ha convertido en munición contra la propia Delegación.
En estos días, Ceuta ha demostrado que sabe movilizarse. Hemos visto calles llenas, plazas abarrotadas y miles de personas saliendo a defender aquello que consideran importante. Y eso, en una sociedad democrática, siempre debe ser motivo de reconocimiento.
Ceuta atraviesa desde el pasado mes de julio una crisis migratoria de una intensidad que la ciudad no recordaba en años. La llegada masiva e irregular de personas procedentes de Marruecos, con episodios trágicos en el mar que han costado vidas humanas, ha desbordado la capacidad de acogida de la ciudad autónoma y ha puesto en primer plano, una vez más, la fragilidad de una frontera que Ceuta comparte en solitario con un país presuntamente vecino cuyas decisiones no siempre resultan comprensibles desde este lado de la valla.
En el mes de junio del 26 fue el gran apogeo, un destello de luz nos deslumbraba y donde el futbol de nuestra Asociación Deportiva Ceuta y nuestro Presidente Luhay Hamido nos llevaba en el tiempo flotando como un velero de ilusiones, el césped del Alfonso Murube se convertía en un verdadero crisol de culturas donde se saboreaba la cohesión y la victoria. Los jugadores y aficionados de orígenes espirituales tan diversos sentíamos, sufríamos y celebrábamos todo bajo un mismo latido. Con pensamientos Lorquianos diría que: Al presidente lo hemos visto llorar y reír con su equipo y además meterse en el fango hasta la cintura para ayudar.