Una ciudad colapsada, con personas que han cruzado ilegalmente una frontera; niños encerrados en sus casas durante el verano; señoras mayores llorando desde sus balcones, viendo con impotencia cómo su ciudad cambia delante de sus ojos; vecinos que salen a la calle, denuncian lo que está pasando y nadie los escucha; gente que se pasa días sin dormir por culpa de las peleas nocturnas; y, por supuesto, personas que se gastan 70 € en ropa de marca para, acto seguido, recoger su bolsa de comida en la Cruz Roja.
