Película Documental que con cinco testimonios de judíos narran la deportación de cuatrocientos mil judíos húngaros a Auschwitz en seis semanas.
Película Documental que con cinco testimonios de judíos narran la deportación de cuatrocientos mil judíos húngaros a Auschwitz en seis semanas.
Ahora que todavía me respeta la artrosis, me viene de maravilla dar paseos. Antes me gustaba dar la vuelta al pantano del Renegado, pero como lleva ya tres años cerrado por unas obras de acondicionamiento que nadie ha llegado a ver (La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir tiene la misma diligencia en ese aspecto que la que tiene para aprobar el informe que paraliza el PGOU, es decir, ninguna), pues me voy para el monte Hacho. Eso sí, me voy un poco enfadado porque no puedo disfrutar del embalse como antaño y parece que a nadie le importa un bledo.
Hoy se aplaude a Vivas como el salvador de Ceuta, el súper presidente que la prensa nacional corea a base de elogios. Antes de sumarse a ese coro, conviene recordar cómo estaba esta ciudad antes de la crisis de este verano, y sobre todo, recordar lo que este mismo gobierno ha sido capaz de hacerle a quien se atrevió a plantarle cara.
Hay momentos en los que una sociedad deja de contemplar los acontecimientos que la rodean como simples noticias y empieza a percibirlos como una amenaza directa a su propia seguridad. Lo ocurrido en Ceuta durante los días 30 y 31 de julio pertenece a esa categoría. La entrada masiva de decenas de miles de personas en territorio español, unida a los indicios que apuntan a una posible actuación organizada desde Marruecos, ha provocado una sensación de indefensión difícil de ignorar. Por eso las manifestaciones convocadas para expresar rechazo, preocupación y exigencia de respuestas no solo eran legítimas, sino también previsibles.
Hace unos días, escribí que la decisión de la magistrada María Tardón de abrir diligencias previas en la Audiencia Nacional por la entrada masiva de migrantes en Ceuta podía convertirse en una de las investigaciones más incómodas de los últimos tiempos. Entonces todavía existía una gran incógnita: si lo ocurrido durante los días 30 y 31 de julio había sido una crisis migratoria extraordinaria o si, por el contrario, detrás de aquella movilización existía una operación organizada desde Marruecos. La juez pidió un informe policial para poder avanzar. Ahora ese informe ya está sobre la mesa, y su contenido cambia sustancialmente el escenario.