Ceuta parece querer situarse por fin en el mapa tecnológico. El nuevo Centro de Datos de Templus suena a modernidad, a inversión y a futuro. Un proyecto que, sobre el papel, promete empleo, innovación y una oportunidad real para que la ciudad dé un salto hacia la digitalización. Hasta ahí, todo bien. Pero basta asomarse al acto de presentación para que empiecen a surgir las dudas.
