Otra vez la misma escena, el mismo dolor y la misma impotencia. Un nuevo migrante ha sido hallado muerto en la bocana del puerto, apenas unas horas después de que apareciera otro cuerpo en circunstancias similares. Dos vidas truncadas en el mar que separa dos mundos tan distintos como próximos. Dos dramas que, aunque se repiten, nunca deberían normalizarse.
