A veces, las buenas noticias llegan sin hacer ruido, pero se sienten fuerte. Eso parece estar pasando con el impulso del INGESA a los cuidados oncológicos en Ceuta. No hablamos solo de máquinas nuevas o más consultas —que también—, sino de algo más profundo: la sensación de que, por fin, el sistema empieza a mirar a los pacientes con cáncer con la cercanía y dignidad que merecen.
