Durante décadas, la economía de Ceuta vivió mirando de reojo a una frontera que marcaba el pulso de nuestra prosperidad. El "comercio atípico" fue el motor, pero también la cadena que nos ataba a la inestabilidad. Hoy, a finales de 2025, el panorama es radicalmente distinto. El fin del porteo no fue solo un cierre de verja, sino el inicio de una metamorfosis obligada que está empezando a dar sus frutos, aunque el camino siga lleno de baches.
