"Cuando las gaviotas vuelan bajo, amarra el barco", sentenciaba este dicho marinero y todos aquellos que vivian del mar sabían perfectamente a que atenerse. Expresiones de otro tiempo en el que la vida quizá era menos compleja de lo que hoy conocemos, discurría de manera mas lenta y cada uno sabia que podía esperar del vecino y al revés, años en los que pagábamos nuestras deudas religiosamente, intentando no pedirle nada a nadie y cuando uno quería algo hacia cuentas para saber en cuantos plazos lo podía pagar y si estas no salian, pues no se compraba y punto.
