No es la primera vez, ni será la última, en que haga alusión a que detrás de leyes, proyectos o presupuestos hay personas de carne y hueso. Son los ciudadanos, a los que en definitiva afectará lo que se acuerde y decida por el legislativo. Por lo tanto, no es baladí la consecuencia que se va a derivar de los Presupuestos Generales del Estado, y en concreto para cientos de miles de niños, estudiantes, familias y profesionales de la educación.
