Estaba pensando en las veces que nombramos las herencias que hemos recibido de nuestros padres, abuelos, ancestros...
Y no me refiero a la huella genética, que también, ni a bienes o patrimonio, estoy hablando de esos rasgos de la personalidad, esos patrones repetidos o esas creencias que sustentan el modo en que nos comportamos, muchas veces en forma de corsés opresivos.
