Hay años en los que una procesión es una tradición. Y hay años, como este, en los que una procesión se convierte en un mensaje. Ceuta ha pasado en apenas unos días de la alegría con la que esperaba sus Fiestas Patronales a la preocupación provocada por una crisis migratoria que ha alterado por completo la vida de la ciudad. La Feria se apagó antes de empezar, pero aún queda algo que nadie ha querido perder: el encuentro con la Virgen de África.