Hay una pregunta que Ceuta debería hacerse estos días: ¿quién protege a quienes tienen la responsabilidad de protegernos? Porque mientras las instituciones hablan de normalidad, los policías y guardias civiles que están sobre el terreno describen una realidad muy distinta: falta de efectivos, alojamientos deficientes, medios insuficientes y una presión creciente en las calles.