La seguridad ciudadana no debería ser moneda de cambio electoral. Sin embargo, durante años hemos asistido a un debate estéril donde cada formación política utiliza a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado como arma arrojadiza contra sus adversarios. Mientras tanto, nuestros agentes siguen patrullando con equipamiento obsoleto, plantillas insuficientes y condiciones laborales que distan mucho de ser las adecuadas.
