No es la primera vez que Mariano Rajoy viene a nuestra ciudad, pues eso es un síntoma inequívoco que el presidente del Gobierno tiene un interés especial por Ceuta, una ciudad que, junto a Melilla, es frontera sur de Europa.
No es la primera vez que Mariano Rajoy viene a nuestra ciudad, pues eso es un síntoma inequívoco que el presidente del Gobierno tiene un interés especial por Ceuta, una ciudad que, junto a Melilla, es frontera sur de Europa.
Si yo fuera Presidente de mi ciudad intentaría hacer muchas cosas, claro. Sobre todo cosas orientadas a buscar el bien común de la gente a la que represento y a la que me debo. Y por ello, le prestaría mucha atención a una de las actividades que por antonomasia desarrolla valores y buena convivencia: EL DEPORTE.
Para nuestra vida personal y la del país, va a ser decisiva nuestra actitud y respuesta ante la llamada para depositar el voto en las urnas. Detrás del futuro Presidente habrá una forma de hacer política y una credibilidad, contrastada con su comportamiento, actitudes, cumplimiento de promesas y su apuesta por un programa que responda a las necesidades de la sociedad española. Sin duda, dentro de las políticas, como dice Ángel Gabilondo, “España será lo que sea su educación”.
Hace tan solo unos días tuve una conversación muy interesante sobre este tema, da la casualidad que mientras aprovechaba para echar un vistazo a la prensa, uno de los presentes que se había hecho eco de mis palabras en la radio el día anterior sobre el CETI, me comentó que alguien le había dicho que se preveía la salida de más de cien subsaharianos de ese centro, a lo que casi de inmediato le respondí que, si tenía la ocasión, le dijese a quien le había hecho llegar esa información, he de suponer que alguien con responsabilidades en el centro, que siguieran con las mismas previsiones de manutención y alojamiento para la semana entrante, ya que ésta no terminaría sin que se volviese a producir una nueva intentona masiva de asalto a nuestra frontera en un número similar al de subsaharianos salientes. La intentona del sábado ya apuntó que mis previsiones no iban muy mal encaminadas.
Esta es una máxima que todos deberíamos aplicar en nuestra vida cotidiana, para afrontar, no ya el futuro con ilusión, sino también el presente, el ahora, que es lo que mueve nuestro comportamiento, nuestros actos y la toma de decisiones. Y precisamente hablando de adoptar nuestras propias resoluciones, en libertad y sin presiones externas, queremos centrarnos en la trascendental importancia que tienen las próximas elecciones para todos los ciudadanos de este país, y especialmente para los jóvenes.