Para hablar de política tendría que empezar diciendo, para definirla con la máxima simplificación que me es posible, esto de que “es una mezcla al 50% de filosofía y pragmatismo; un porcentaje que puede variar según el momento de la historia”.
Para hablar de política tendría que empezar diciendo, para definirla con la máxima simplificación que me es posible, esto de que “es una mezcla al 50% de filosofía y pragmatismo; un porcentaje que puede variar según el momento de la historia”.
El ser humano evalúa su existencia, no al final, como se indica, sino en todas las etapas. El grave problema es como juzgar el presente desde el pasado y desde el presunto futuro.
“Aunque se llame Compañía de Mar, forma parte del Ejército de Tierra”, así me contestaron hace ya más de cuarenta años, entonces yo era un novel y bisoño marino en mi primera singladura a bordo de la Corbeta Infanta Elena, aquella conocida “PORA FECHOS ALLEND MAR” curiosamente lema adoptado por la Universidad Politécnica de Cartagena años más tarde,
Los plenos en el último año en Ceuta, suelen ser esperpentos vomitivos donde una consecución de gritos y amenazas suelen ser la tónica habitual.
Quizás, uno de los negocios más difíciles en la vida-existencia, sea amarse-quererse-autoestimarse de forma correcta, en verdad y bondad, a sí mismo.