Vivimos tiempos convulsos. Mientras asistimos a los inicios de una guerra de consecuencias aún imprevisibles, seguimos sufriendo los efectos de la subida de los precios de la gasolina y la luz, la inestabilidad en la política nacional, el auge de distintas formas de violencia por razón de género, orientación sexual, raza… y, por supuesto, intentamos recuperarnos de los efectos de una pandemia que nos ha afectado a todos los niveles (social, económico, personal…)
