Es alarmante ver cómo la Policía Local de Ceuta, en el pasado mes de octubre, tuvo que revisar más de 300 empadronamientos y dar de baja a 162 personas. Esta cifra no es solo un reflejo de la falta de control en el padrón municipal, sino de un problema que afecta directamente a la gestión de recursos y la convivencia en nuestra ciudad. No podemos permitir que el padrón, una herramienta esencial para la planificación local, esté expuesto a irregularidades que impacten el bienestar de toda la ciudadanía.