Ceuta, una ciudad pequeña pero con grandes problemas, sigue destacando en un aspecto lamentable: la proliferación de casas y obras ilegales. ¿Por qué será que aquí las normas urbanísticas parecen un adorno opcional? En pleno siglo XXI, construir donde no se debe, con permisos sospechosos, o directamente sin ellos, se ha convertido en un deporte de alto riesgo. Pero lo que debería ser excepcional parece haberse institucionalizado.