La reflexión de la semana
Me encantan esas conversaciones relajadas con una taza de té por delante, dejando fluir, sin buscar, sin forzar, sin hacer. Y me hablas del espejo, del bendito espejo, ese que te devuelve tu imagen con aumento y te permite observar a tamaño ampliado todo lo que forma parte de ti. Me dices que es incómodo, lo llamas "espejo cabrón", y quizá estás dejando pasar que también te muestra partes de ti con las que te sientes bien, rasgos aceptados, cualidades que consideras positivas.
