LA COCINA DE PACO CORDERO
Después de un tiempo de ausencia, reanudamos el apartado de cocina con dos recetas muy deliciosas.
LA COCINA DE PACO CORDERO
Después de un tiempo de ausencia, reanudamos el apartado de cocina con dos recetas muy deliciosas.
Algunos y algunas obvian interesadamente los compromisos adquiridos por Mariano Rajoy con la ciudadanía, el 20 de diciembre de 2011, en sede parlamentaria, cuando solicitó su investidura como Presidente del Gobierno: "Detener la sangría del paro, estimular el crecimiento y acelerar el regreso a la creación de empleo". Sin ninguna duda, palabras sencillas, pero comprometidas con la situación real que padecía una sociedad llevada al límite de sus esperanzas, una sociedad sometida a las consecuencias directas de soportar las peores cifras de desempleo de nuestra historia democrática.
En el bestiario arquitectónico de Ceuta figuran iconos tan populares como la fachada de la Casa Trujillo, el majestuoso palacete de Ybarrola, el monumento a los héroes en la guerra de África en la plaza de África, el Palacio Autonómico, o el majestuoso Hércules de Gines Serran que vigila el paso de peatones desde la plaza de la Constitución.
A Diestras
Cada vez que escucho una nueva medida de ahorro en los presupuestos públicos, me da por pensar que quien las propone y las ejecuta no tienen ni la más remota idea de lo que están haciendo. Dan la impresión de que son unos temerarios sanguinolentos disfrutando con un bisturí en las manos sobre las sufridas carne de la población más empobrecida de la Unión Europea.
La reflexión de la semana
Yo sí, permanentemente.
Sueño con las cosas que quiero tener en mi vida, más allá de lo puramente material.
Que el Gobierno de la ciudad reparta panfletos diciendo que se ha gastado más de un millón en becas resulta hiriente y es una más de un gobierno desacreditado y carente de moral, sobre todo porque saca pecho a costa de unos estudiantes que tanto les cuesta salir adelante, ya no solo por la situación geográfica de la ciudad, sino por los muchas dificultades que el Gobierno del PP ha venido favoreciendo hacia quienes menos tienen en el ámbito de la educación durante los últimos años.
Llegan tarde. Recientemente hemos visto al Partido Popular revolotear como moscas al festejar por todo lo alto la Ley de Protección a la Infancia y a la Adolescencia aprobada el viernes en el Consejo de Ministros. El hecho de que hayan puesto el interés superior del menor en primer lugar, hace que discrepe de la veracidad de esa información. Si realmente hubiera prevalecido esa prioridad, tendrían que haber sacado la Ley en el mismo momento que llegaron al poder, no al término de la legislatura, sobre todo teniendo en cuenta que la Ministra del jaguar vendió esta materia como una de sus banderas. Pero han transcurrido más de tres años, desde que entraron en la Moncloa, y no sólo no han llevado a cabo esta Ley, sino que ahora la infancia y la adolescencia está en su estado más crítico: 13.000 millones menos en sanidad en la legislatura; la sustancial eliminación de la educación infantil 0-3 años, el incremento de tasas universitarias y la reducción de becas; más de 2.000 millones recortados cada año a los servicios sociales; la reducción de casi 10.000 millones en políticas de empleo que llevan a condiciones de precariedad; y, especialmente, la situación de los 2.700.000 menores que viven bajo el umbral de la pobreza. Situación límite. Por tanto, ¿de qué hablan?. Efectivamente, todo lo del Partido Popular son "buenas intenciones" y "malas acciones". O más bien, fraude electoral.
Entiendo las críticas provenientes de quienes no han tenido la oportunidad de ejercer responsabilidades de gobierno, de quienes jamás recibieron la confianza de los ciudadanos para gestionar los servicios públicos, pero disiento de todas aquellas procedentes de quienes sí ejercieron dichas responsabilidades. Dirigentes deslegitimados por las urnas tras demostrar durante años la mayor incapacidad para liderar la transformación de la sociedad española, y en el caso que nos ocupa, de la educación en nuestra ciudad.