Creo más que necesario en esta ocasión traer de nuevo a estas líneas algo sobre lo que ya me hice eco con anterioridad. En otro de mis artículos manifestaba que uno de los grandes problemas que aquejan a esta ciudad y que muestra especial virulencia es el de nuestra frontera y no solo por las innumerables deficiencias que desde antaño viene mostrando este paso fronterizo, sino porque unido a estas, el desmesurado aumento de los porteadores que según parece sobrepasa los treinta mil diarios cuando, hasta no hace mucho, no llegaban a veinte mil, está sumiendo en el caos mas absoluto nuestras ya de por si difíciles comunicaciones con Marruecos.