Mi Rincón
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Hay tradiciones que nunca fallan. Llega el otoño, se acercan unas elecciones y, casi por arte de magia, aparecen las máquinas, los operarios y el asfalto recién estrenado. La Ciudad anuncia ahora una de las campañas de rehabilitación del pavimento más ambiciosas de los últimos años, con actuaciones previstas en más de un centenar de calles. Magnífica noticia. La pregunta es por qué para ver semejante despliegue parece necesario que las urnas empiecen a asomar por el horizonte.

Hay tradiciones que nunca fallan. Llega el otoño, se acercan unas elecciones y, casi por arte de magia, aparecen las máquinas, los operarios y el asfalto recién estrenado. La Ciudad anuncia ahora una de las campañas de rehabilitación del pavimento más ambiciosas de los últimos años, con actuaciones previstas en más de un centenar de calles. Magnífica noticia. La pregunta es por qué para ver semejante despliegue parece necesario que las urnas empiecen a asomar por el horizonte.

Porque los boquetes no entienden de elecciones. Están ahí en enero, en marzo, en junio y también cuando todavía faltan años para votar. Los conductores los esquivan, las suspensiones los sufren y los vecinos los denuncian. Sin embargo, da la sensación de que algunos agujeros tienen que esperar pacientemente su turno hasta que el calendario político aconseja ponerse el mono de trabajo.

Ahora comienza la campaña por García Aldave y el Serrallo y después llegará a muchas otras zonas. Bienvenida sea. Ceuta necesita mantenimiento, asfaltado y calles dignas, pero lo necesita todos los años y con una planificación permanente, no únicamente mediante grandes campañas que casualmente adquieren protagonismo cuando empieza a respirarse ambiente electoral.

Después de tantos años de Juan Vivas al frente de la Ciudad, los ceutíes conocen perfectamente esta película. Cuando se acercan las urnas, las obras se multiplican, las máquinas aparecen y hasta el asfalto parece adquirir urgencia. Quizá sea simple coincidencia. Pero cuando una coincidencia se repite demasiadas veces termina pareciéndose bastante a una costumbre.

Que se arreglen las cien calles y, si hacen falta, doscientas. Pero que también se arreglen cuando no haya votos en juego. Gobernar no consiste en poner bonita la ciudad para la foto electoral, sino en mantenerla en condiciones durante los cuatro años. Los boquetes no votan, pero quienes llevan años esquivándolos sí.

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Ceuta, Martes 06 de Octubre del 2026

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