La Sentencia
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Si Felipe VI y la reina Letizia tenían previsto viajar a Ceuta y Melilla antes de que estallara la crisis migratoria, o más bien la invasión de Ceuta, del pasado 30 de julio, lo lógico habría sido que, una vez producida una situación de semejante magnitud, la visita se hubiese adelantado. Han pasado 42 días desde aquella invasión y todavía seguimos sin una fecha concreta. Mientras tanto, los ceutíes siguen teniendo que afrontar una crisis que pone a prueba a diario a la ciudad y que deja una sensación evidente de abandono.

Si Felipe VI y la reina Letizia tenían previsto viajar a Ceuta y Melilla antes de que estallara la crisis migratoria, o más bien la invasión de Ceuta, del pasado 30 de julio, lo lógico habría sido que, una vez producida una situación de semejante magnitud, la visita se hubiese adelantado. Han pasado 42 días desde aquella invasión y todavía seguimos sin una fecha concreta. Mientras tanto, los ceutíes siguen teniendo que afrontar una crisis que pone a prueba a diario a la ciudad y que deja una sensación evidente de abandono.

La Corona no debería limitarse a aparecer cuando todo vuelve a estar tranquilo. Precisamente en los momentos difíciles es cuando un jefe del Estado debe hacerse presente, mirar a los ciudadanos a los ojos y transmitirles que España está con ellos. Una visita de los Reyes después de lo ocurrido habría tenido un valor que va mucho más allá de una fotografía institucional: habría sido un gesto de respaldo a Ceuta y a quienes están en primera persona una situación excepcional.

Porque cada día que pasa sin esa visita alimenta una sensación que resulta especialmente peligrosa: la de que Ceuta y Melilla son españolas, sí, pero que a veces lo son con un asterisco. Y eso es algo que ni la Monarquía ni el Gobierno deberían permitir. Las dos ciudades necesitan certezas, no silencios; presencia, no agendas que parecen eternamente pendientes de cuadrar.

También resulta difícil entender que una cuestión de tanta importancia quede supeditada a los tiempos políticos de Moncloa. La relación de España con Marruecos puede exigir prudencia diplomática, pero la defensa y el respaldo a Ceuta no deberían depender de equilibrios políticos ni de lo que pueda molestar o incomodar al vecino del sur. La Corona tiene precisamente entre sus cometidos representar la unidad de España, y Ceuta forma parte de ella con todas las letras.

Que los Reyes vengan cuando puedan será bien recibido. Pero, después de lo ocurrido, la pregunta inevitable es otra: ¿por qué no vinieron antes? Ceuta no necesitaba una visita protocolaria; necesitaba un gesto. Y cuanto más se retrase, más difícil será convencer a muchos ceutíes de que, cuando las cosas se ponen realmente feas, también ellos están en primera línea de las prioridades de España.

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Ceuta, Viernes 11 de Septiembre del 2026

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