La Sentencia
Typography
0
0
0
s2smodern

Cincuenta y tres días. Cincuenta y tres interminables días y Fernando Grande-Marlaska vuelve a Ceuta para descubrirnos lo que los ceutíes llevan viendo desde finales de julio: que la crisis continúa, que todavía hay miles de personas fuera de los recursos y que la normalidad sigue siendo una promesa. El ministro reconoce entre 3.000 y 3.500 migrantes fuera de los dispositivos de acogida y anuncia que el Gobierno pretende alcanzar hasta 10.000 plazas. ¿Diez mil? ¿Ese es el horizonte que ofrece el Gobierno a una ciudad de apenas 20 kilómetros cuadrados? Ceuta necesita recuperar la normalidad, no acostumbrarse a vivir permanentemente dentro de una emergencia.

Cincuenta y tres días. Cincuenta y tres interminables días y Fernando Grande-Marlaska vuelve a Ceuta para descubrirnos lo que los ceutíes llevan viendo desde finales de julio: que la crisis continúa, que todavía hay miles de personas fuera de los recursos y que la normalidad sigue siendo una promesa. El ministro reconoce entre 3.000 y 3.500 migrantes fuera de los dispositivos de acogida y anuncia que el Gobierno pretende alcanzar hasta 10.000 plazas. ¿Diez mil? ¿Ese es el horizonte que ofrece el Gobierno a una ciudad de apenas 20 kilómetros cuadrados? Ceuta necesita recuperar la normalidad, no acostumbrarse a vivir permanentemente dentro de una emergencia.

Marlaska puede venir diez veces más, hacerse otras diez fotografías y repetir otras diez ruedas de prensa. El problema seguirá siendo el mismo mientras los resultados no lleguen. Resulta difícil pedir paciencia a una población después de 53 días cuando el propio Gobierno continúa hablando de nuevos asentamientos, más módulos y miles de plazas adicionales. El ministro asegura que serán devueltas las personas que no tengan derecho a permanecer en España y afirma que la mayoría de las solicitudes de ciudadanos marroquíes terminarán en devolución. Pues entonces que el Estado agilice al máximo esos expedientes dentro de la legalidad y materialice cuanto antes los retornos que correspondan. Lo que Ceuta no puede aceptar es que lo extraordinario termine convirtiéndose, por pura incapacidad política para resolverlo con rapidez, en permanente.

Y después está Sira Rego. Mientras Ceuta soporta una situación excepcional, la ministra de Juventud e Infancia proclama que la mayoría de los menores quiere permanecer en España y remata: “Y se van a quedar”. Una afirmación de semejante calibre merece una explicación inmediata. La protección de los menores es indiscutible y la ley debe cumplirse hasta la última coma, pero precisamente por eso existen expedientes individualizados y procedimientos de reagrupación familiar. No corresponde anticipar desde un micrófono el desenlace general de miles de casos antes de concluirlos. Y todavía resulta más difícil de aceptar que Rego diga sentirse orgullosa mientras reconoce que hay menores en las calles de Ceuta y desplaza la responsabilidad hacia la Ciudad. Los ceutíes también tienen derechos, señora ministra, y llevan 53 días pagando en primera persona las consecuencias de una crisis que no provocaron.

Y en lo más alto de esta cadena está Pedro Sánchez. El presidente pidió recientemente “paciencia” a los ceutíes y aseguró que el Estado trabaja para solucionar la crisis “más pronto que tarde”. Ya hemos tenido paciencia. Muchísima. Lo que toca ahora son resultados. Fue el propio Sánchez quien explicó que Marruecos manifestó su compromiso de aceptar la devolución de quienes llegaron durante aquellos días. Si ese compromiso existe, el Gobierno debe exigir que se cumpla y explicar con transparencia qué está ocurriendo. Y si Marruecos no coopera suficientemente, España dispone de instrumentos diplomáticos y europeos para elevar la presión política. Defender una relación bilateral nunca puede significar que Ceuta termine pagando la factura.

Basta ya de pedir comprensión siempre a los mismos. Basta de tratar a Ceuta como el lugar donde se puede aparcar un problema mientras Madrid compra tiempo. Basta de ministros aterrizando, pronunciando discursos y marchándose mientras los ceutíes siguen esperando. Sánchez debe responder por su Gobierno; Marlaska, por la gestión de Interior; y Rego, por unas palabras que han causado una comprensible indignación en una ciudad desbordada. Quien no tenga derecho a permanecer en España debe ser retornado conforme a la ley; quien tenga derecho a protección debe recibirla; los menores deben tener sus expedientes individualizados con todas las garantías; y Marruecos debe cumplir sus obligaciones. Eso es Estado de derecho. Pero utilizar la legalidad como sinónimo de lentitud infinita tampoco es gobernar. Ceuta es España, no un gigantesco CETI al aire libre ni el colchón donde amortiguar eternamente una crisis fronteriza. Cincuenta y tres días después, los ceutíes no necesitan más palabras: necesitan que su Gobierno recupere el control de la situación y les devuelva la normalidad.

0
0
0
s2smodern
Joomla SEF URLs by Artio
Ceuta, Martes 22 de Septiembre del 2026

Publicidad