La polémica sobre la celebración de la Navidad ha vuelto a encender el debate público tras las declaraciones del alcalde de Elche, Pablo Ruz. Según sus palabras, “celebramos el nacimiento del hijo de Dios; si alguien no quiere, que el 25 de diciembre se ponga a trabajar”. Una frase que, aunque quizás dicha con más emoción que intención de ofender, deja entrever un enfoque poco inclusivo y cargado de una imposición innecesaria en una sociedad plural.
