Es curioso escuchar a la ministra Pilar Llop afirmar que el PSOE mantendrá su "contundencia" contra la corrupción este año. Suena bien, es verdad, casi como una declaración de intenciones para dejar claro que "caiga quien caiga" no hay espacio para la trampa y el abuso de poder. Pero cuando uno repasa los titulares de los últimos meses, el entusiasmo se diluye. ¿De qué contundencia hablamos cuando lo que hemos visto es a dirigentes socialistas salpicados por escándalos mientras desde Ferraz miran para otro lado o simplemente guardan silencio?
