No deja de sorprenderme que, en pleno 2025, haya empresas que aún traten a las mascotas —y, por extensión, a sus dueños— como un estorbo. La última en sumarse a esta lamentable tendencia es FRS, que ha decidido limitar todavía más los espacios destinados a los perros en sus embarcaciones. Una medida que, lejos de mejorar la convivencia a bordo, solo demuestra una desconexión absoluta con la realidad de cientos de familias que viajan a diario con sus compañeros de cuatro patas.
