Hay visitas oficiales que pesan más por lo que evitan que por lo que anuncian. La llegada de Pedro Sánchez a Ceuta, con foco casi exclusivo en la inauguración de la nueva terminal portuaria, dejó una estampa pulida pero un vacío difícil de ignorar: la frontera, la verdadera patata caliente de la ciudad, quedó fuera de agenda. Y eso, para una Ceuta que vive mirando cada día a ese límite tensionado, se siente casi como una falta de respeto.
