Cuando el PP reclama al Gobierno la misma sensibilidad con los médicos que la demostrada con Junqueras, no está lanzando un eslogan vacío, sino poniendo el dedo en una llaga que escuece desde hace tiempo. En sanidad se piden gestos, diálogo y seriedad, pero lo que llega es una sensación de improvisación constante y de prioridades mal colocadas.
