Los ceutíes estamos acostumbrados a que no nos traten nada bien a la hora de cruzar la frontera con Marruecos o a la hora de tener que embarcar en Algeciras. Es algo que se ha convertido en habitual con el paso del tiempo.
Los ceutíes estamos acostumbrados a que no nos traten nada bien a la hora de cruzar la frontera con Marruecos o a la hora de tener que embarcar en Algeciras. Es algo que se ha convertido en habitual con el paso del tiempo.
Algunos de los cientos de migrantes subsaharianos que ayer intentaron acceder desde Marruecos a Melilla usaron cuchillos de fabricación artesanal, ácido, martillos, piedras y palos contra los agentes marroquíes que les cortaban el paso, en unos enfrentamientos que se saldaron con decenas de heridos y cerca de una veintena de muertos.
Es raro el día en que nuestra ciudad amanece o anochece sin un suceso importante, ya sea relacionado con la quema de vehículos o contenedores, ya sea con delitos de robos o por intervenciones relacionadas con el tráfico de drogas.
Llevamos poco más de un mes con la frontera abierta y ya se están produciendo episodios que se preveían, no sólo el de las colas en el lado marroquí sino la situación de los trabajadores transfronterizos, esos que todos los lunes se concentraban ante la Delegación del Gobierno.
El Gobierno de la Ciudad informaba en la tarde de ayer de una nueva reunión del Pleno del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (SNS) que, por lo visto o por lo dado a conocer, no sirvió para nada.