“Péinate”. “Calladita estás más guapa”. “Puta”. “A la cocina”. Son sólo algunos de los insultos que miles de mujeres escuchan cada día en la calle, en el trabajo o en las redes sociales. También las políticas. Y esta vez, por primera vez, son ellas mismas quienes las dicen a cámara: sin filtros, sin metáforas, sin eufemismos.
