Como socialista, tanto en el sentido más ideológico como pragmático del término, no soy un militante fácil, sino crítico, visceral y hasta feroz… de esos que, como afirma una compañera, sabiéndome socialista, soy capaz de devorarme y devorar a bocados cuando difiero de las posiciones de mi partido. Y es que en poco más de dos décadas, han sido tres las ocasiones en que me he afiliado al PSOE.
