El conjunto del profesorado ceutí no puede seguir asistiendo con absoluta indiferencia a este infame proceso de fosilización de nuestro sistema educativo que estamos padeciendo. La pasividad nos convierte en cómplices de un grave atentado a los valores y principios que informan nuestra constitución. Se están vulnerando, de manera flagrante, los derechos de la ciudadanía (a una educación pública de calidad) y los de los trabajadores de la enseñanza aquí destinados (a los que se les niega el derecho a negociar sus condiciones laborales).
