La semana pasada, el MEFP, a través de su Directora Provincial de Melilla, hizo público un nuevo “hecho histórico” (esto se ha puesto de moda, cualquier nimiedad es tildada de histórica en un claro desprecio a una disciplina seria y trascendente como es la historia). Según se anunció, “Ceuta y Melilla tendrán representación en el Consejo Escolar del Estado”. Así dicho, se podría calificar de una buena noticia. De un impacto práctico muy limitado, pero, sin duda, se trataría de un avance en el intento de homologarnos con el resto de territorios españoles. Sin embargo, cuando descendemos al detalle de lo avanzado comprobamos que se trata de una nueva humillación. En este caso con el agravante de que nos deben considerar idiotas.