Cuando escribo estas líneas, nueve de noviembre, se cumplen años de la caída del muro de Berlín, y con él treinta años del principio del fin del totalitarismo comunista soviético en Europa. Entonces hacía ya años de la caída de las dictaduras totalitarias de signo contrario, de corte fascista, como la española o la portuguesa. Europa parecía avanzar definitivamente hacia la democracia y diluir cada vez más sus fronteras. Ha día de hoy los regímenes totalitarios solo perviven en “repúblicas bananeras” trasnochadas o en el mundo árabe.
