Es vergonzoso que en una ciudad sea cual sea, se esté promoviendo la defensa de los Derechos Humanos en lo que respecta al reconocimiento y respeto a la dignidad por dirigentes políticos a los cuales se les llena la boca con discursos a la no discriminación y trato igualatorio y a la equidad como principio básico que debería regir sobre todas las personas independientemente de sus circunstancias personales.
