España está sufriendo una oleada de ciberataques que pone en jaque a empresas de todos los tamaños. Desde grandes corporaciones hasta pequeños negocios, nadie está a salvo de unos delincuentes que, desde la comodidad de su ordenador, pueden paralizar una compañía entera. Los ataques de ransomware, que secuestran los sistemas informáticos a cambio de un rescate, se han convertido en el pan de cada día para muchos empresarios que, de la noche a la mañana, ven comprometidos sus datos y su operativa.