Existe un fenómeno neurológico tan fascinante como perturbador conocido como síndrome del miembro fantasma. Después de una amputación, algunas personas continúan sintiendo la extremidad que ya no está. El cerebro conserva durante un tiempo su representación, hasta el punto de que el paciente puede percibir movimiento, presión, picor e incluso un dolor intenso en una mano o una pierna que físicamente ha dejado de existir. La extremidad ha desaparecido, pero el cerebro continúa buscándola. Algo parecido parece estar ocurriéndole políticamente a Juan Vivas.
