En su última película, “Ese oscuro objeto de deseo”, Buñuel hace uso de un binomio que acompañó a gran parte de su obra: la frustración y el humor. Si bien es cierto que es un humor muy particular, asfixiante y corrosivo. Nos habla básicamente del fracaso que supone un amor no compartido, no vivido, tan solo anhelado y a la vez despreciado. Todo esto bajo un cielo de nubes grises que representan el enorme peso que tenía en esa época la dictadura de una sociedad burguesa decadente.
