Juan Vivas ha vuelto a convertir la excepción en norma. Su reciente desmarque de la postura de Isabel Díaz Ayuso no es un hecho aislado, sino un capítulo más de una trayectoria marcada por la disonancia interna. Aunque la realidad de Ceuta exija matices, un barón regional no puede permitirse el lujo de socavar la estrategia nacional de su partido de forma sistemática.