Cada verano el fútbol vuelve a demostrar que las prisas son malas consejeras. Muchos aficionados miden el éxito de un mercado de fichajes por el nombre del jugador que llega, por su cartel o por los millones que ha movido durante su carrera. Sin embargo, la AD Ceuta parece haber elegido un camino diferente: construir un equipo antes que una colección de individualidades.
