Lo que esta mañana ha sacado a la luz la Policía Nacional con la denominada “Operación Tetuán” es mucho más que un fraude académico: es un ejemplo perfecto de cómo algunos podrían estar aprovechándose de la vulnerabilidad ajena para hacer negocio. Que haya detenidos por ofrecer cursos de formación presuntamente ficticios a ciudadanos extranjeros en situación irregular, a cambio de 1.400 euros y la promesa de un permiso de residencia, no solo escandaliza por la estafa en sí, sino porque revela la falta de escrúpulos con la que algunos juegan con el sueño de integración de personas desesperadas.
