Uno de los aspectos que más daño hizo a la sociedad caballa durante el estado de alarma era la imposibilidad de salir a correr, caminar o disfrutar de un día haciendo deporte por las calles de nuestra Ciudad. Ver esa “Marina” tan solitaria, y ese camino de la Frontera, Benzú o el Hacho tan vacíos era síntoma de que el grado de preocupación y responsabilidad de los ceutíes había calado.
