Cada vez es más frecuente encender la televisión y ver noticias de jóvenes (y no tan jóvenes) en manifestaciones contra el alto coste de los alquileres en el centro de las grandes ciudades, contra los ricos propietarios (o ricos a secas) y defendiendo sus derechos ciudadanos legítimamente consagrados. Ahora que lo pienso, no he visto a nadie manifestándose contra los alquileres en Zamora, Jaén, Soria o Badajoz, ni en los miles de pueblos de España.
