Hasta el presente, Europa y la mayoría de los países desarrollados han cambiado su economía transformando su modelo, fundamentalmente basado en la industria, en uno diferente basado en actividades de servicio. Como resultado, en los últimos años, la mayor parte del empleo ha sido generada por los servicios, pero esta tendencia puede ser interrumpida por el nuevo escenario emergente, caracterizado por robots e inteligencia artificial.
