En los últimos años, Ceuta ha experimentado una transformación económica significativa. Tradicionalmente, la economía de la ciudad autónoma se sustentaba principalmente en el comercio transfronterizo, con el tránsito de personas, bienes y servicios entre Marruecos y España a través de El Tarajal, junto con un peso relevante de las Administraciones Públicas. Sin embargo, el cierre total de la frontera con el país vecino a principios de 2020, como consecuencia de la pandemia de COVID‑19, puso de manifiesto la vulnerabilidad de este modelo económico. Esta situación subrayó la necesidad urgente de diversificar la economía local y avanzar hacia un modelo alternativo, más sostenible y con mayor capacidad de empleo.
