El Gobierno del PP de Ceuta huele a miedo, desprende un inevitable hedor agónico como consecuencia de sus desaciertos y de su ineficacia en la gestión de responsabilidades. A todo Gobierno se le presupone, en teoría, responsabilidad en sus funciones ejecutivas, pero el gobierno del PP local prefiere la política del "zig-zag" y la fórmula "ensayo-error", solo llegando al acierto en contadísimas ocasiones y de forma casual.
